6 de noviembre de 2014

Sobre la dificultad de los idiomas


Al preparar hace poco el índice de temas, en las entradas del 18 y 19 de octubre, compruebo que en la del 24 de mayo traduje City Lights, la bella película de Charles Chaplin, por Candilejas. No sé en qué estaría pensando; esto me da pie para elucubrar un poco.

Los idiomas son traicioneros, engañosos. En un muy viejo chiste, un marinero llega a puerto y pregunta a alguien en el muelle: Parlez-vous français? Yes, responde este. Eso es inglés, dice el marinero (no se sabe en qué idioma). El otro lo entiende y dice: ¡Anda, ya sé otro idioma! Malo, malísimo, el chiste, para qué engañarnos.

Viene todo a que es muy difícil manejar bien, de verdad, un idioma extranjero. Creemos dominar una lengua y podemos estar muy equivocados. Un inteligente amigo de Toronto, después de leer una frase muy circunstancial de mi blog, me escribe: why such morose view of life? (¿Por qué esa triste visión de la vida?) Conozco el adjetivo, pero quiero saber si moroso, en español, tiene alguna acepción relacionada con su significado en inglés. No en el DRAE. En el Merriam-Webster, morose tampoco tiene acepción alguna ligada a ‘demora’.  Se trata, pues, de un típico caso de ‘falsos amigos’ (palabras parecidas en su grafía, en dos idiomas, que significan cosas muy distintas). En la descripción del término inglés se remite a los sinónimos: sullen, sulky, surly, dour, glum (no gloomy, más habitual). Conocer todas estas palabras, sus sutiles diferencias semánticas, etc., es algo que me sobrepasa claramente. No, no son fáciles los idiomas.

El título de la película de Chaplin en inglés es Limelight. La traducción de la voz candilejas es, sin embargo, footlights, aunque el título español de la película está muy bien escogido. Limelight —luz de calcio o de Drummond— se refiere a un tipo de iluminación especial usada en los escenarios en el siglo XIX, que no se usa hoy día, si bien se ha conservado el nombre. La potente luz que enfoca a veces un área reducida del escenario se llama spotlight. O sea, footlight, limelight, spotlight… Los idiomas, repito, no son fáciles.

Termino, para abreviar. Seguiré mañana y explicaré por qué dedico una entrada a este tema algo aburrido. Para compensar, me gustaría, lector, eso sí, que leyeras mi entrada del 24 de mayo, en la que hablo de Luces de la ciudad. Y te doy ahora, que no lo hice entonces, el vínculo para su final: http://youtu.be/C_vqnySNhQ0. Son unos minutos inolvidables: glorioso, puro, inmortal folletín.

(continuará)