15 de marzo de 2015

De cosas que, al principio, no se entienden


Palabras clave (key words): anuncio cervecería, ideas fuerza, Curzio Malaparte.

Amigo lector, no tengo arreglo. Las dos últimas entradas de mi blog son sendas listas de todas las publicadas, por orden cronológico y alfabético. Las hice porque había llegado a las 250 entradas… ¡y casi 200.000 palabras! Me formulo otra vez el propósito de hacerlas más cortas y me temo que no me es posible. Lo único que se me ocurre es ir escribiendo poco a poco y que se me vaya siguiendo, si hay voluntad.

He estado unos días fuera de Madrid y me encontré con un gracioso anuncio en la cervecería de una ciudad costeña: “Se necesitan clientes. No hace falta experiencia”. Y me dije, lo contaré en mi blog: algo sencillo, breve, sin complicaciones. Luego recordé algunas frases, más o menos profundas, que han influido en mi manera de entender la vida —así, como suena, la vida— y que no tienen puñetera relación con el anuncio. Detrás vino lo de las ‘ideas fuerza’, de las que se hablaba más en mi juventud que ahora. ¿No podría olvidarme de todo eso y dejar sólo el anuncio? Pues no, ese es mi problema.

Iré contándolo todo, pêle-mêle (en desorden), poco a poco. Lo de las ideas fuerza viene de Alfred Fouillée y daré aquí la definición que encuentro en el Diccionario de filosofía, de Nicola Abbagnano: “encuentro de lo interno y de lo externo, una forma que lo interno toma por la acción de lo externo y por la reacción propia de la conciencia (L’évolutionnisme des Idées-forces, 1890)”.

No se entiende demasiado, ¿verdad? Podría dejarlo así, pero estoy leyendo a Curzio Malaparte, que escribe algo aplicable al caso y con gracia. Se refiere a un dicho de una ciudad de la Umbria: “un antico proverbio di Gubbio, che non si sa bene quel che voglia dire, ma qualcosa deve pur voler dire” (un antiguo proverbio de Gubbio, que no se sabe bien lo que quiere decir, pero alguna cosa debe de querer decir). Pues eso pasa con lo de las ideas fuerza, tal y como las resume Abbagnano. Y hay muchas cosas así, en ciencia y literatura.

Y pienso en más cosas relacionadas. Así funcionan estas entradas, lector. Cuento una simpleza de cierta (presunta) gracia; te doy una expresión francesa que se utiliza a veces (por gente algo o muy pedante); te digo algo de las ideas fuerza, que desarrollaré después; te acerco a Malaparte, a un delicioso libro suyo, Maledetti Toscani, sin traducir al español aisladamente, aunque supongo que estará en sus Obras completas, que sí existen.

En fin, voy dando pistas, para que los lectores las sigan, si les apetece. Así es como me gustan mis entradas y espero que haya gente a la que le guste leer cosas así. Termino esta, ya más corta, y seguiré con el tema, con los temas.