14 de mayo de 2017

Croniquillas de viaje pendientes


Amigos lectores, tengo que contar lo que me pasa con este blog y me ampararé en una conocida coplilla popular, que algunos atribuyen a Antonio Machado, lo que resulta altamente improbable: Ni contigo ni sin ti / tienen mis penas remedio; / contigo porque me matas, / y sin ti porque me muero. Lo explico enseguida.
Dejé de escribir el blog, aunque siempre dije que no sería una retirada definitiva, porque me sorprendí más de una vez hablando con él y planeando temas o proyectos. No quería yo —a mis años, cuando se busca la libertad que fue imposible durante casi la entera vida— una relación que supusiera cualquier tipo de obligación. Así, he estado un mes sin escribir ninguna entrada y todo el mundo tan contento: mis lectores y yo.
Pero empieza otra vez el ronroneo. Los temas de actualidad, que trato de evitar cuidadosamente, se han hecho tan pintorescos, que cuesta trabajo no pararse y dedicar alguna glosa a tanta majadería. Sobresale un proyecto de encuesta de la Generalitat, preguntando el parecer de los ciudadanos catalanes sobre la conveniencia de no obedecer siempre la ley. Lo podrían enriquecer aún más inquiriendo sobre la aceptación popular de robar alguna vez, asesinar de vez en cuando, violar en determinadas circunstancias, etc.
Lo de viajar y contar las cosas es distinto y más goloso. Acabo de visitar de nuevo la provincia de Granada, la Alpujarra, la costa, etc., y me gustaría compartir algo de mis impresiones. Recuerdo, sin embargo, que dejé pendiente una croniquilla sobre un viaje del año pasado a Las Hurdes —posterior al de Batuecas, al que dediqué seis de mis últimas entradas— y creo que cumple hablar antes de ello. Podré así rememorar la figura de un excelente cirujano y escritor español, José Goyanes Capdevila (1876-1964), que perteneció al grupo que Gregorio Marañón reunió para acompañar al rey Alfonso XIII en su famosa visita a esa región. Me parece justo, porque a Marañón lo conoce todo el mundo, pero no así a Goyanes. Además fui compañero en mi hospital de un hijo de este último, cirujano también, que me regaló algún libro de su padre.
De mi reciente viaje a Granada, sólo adelantaré otra famosa y conocidísima coplilla, presente en más de un sitio de la ciudad, cuya autoría no es tan evidente: Dale limosna, mujer, / que no hay en la vida nada, / como la pena de ser / ciego en Granada. El autor fue un mejicano, Francisco de Icaza y Beña (1863- 1925), crítico y poeta afincado en España, casado con una española criada en Granada. Su hija Carmen de Icaza, fue una popular novelista. Carmen Díez de Rivera fue nieta de este mejicano y el actual ministro de educación, Íñigo Méndez de Vigo, es bisnieto.
Resumiendo: sin prisas, sin compromisos, hablaré, cuando sea, de un viaje a Las Hurdes y luego de otro a Granada. Con toda la literatura y elucubraciones anejas, claro. En fin, que seguiremos asomándonos aquí, de vez en cuando. Un cariñoso saludo a todos.