23 de abril de 2015

Portada del Quijote, tomo I, del año 1604.


Hoy, día de la Fiesta del Libro, se conmemora la muerte de Miguel de Cervantes, e interrumpo mi ciclo o serie sobre el cirujano americano Adrian Kantrowitz, del que queda sólo una entrada más —¡ánimo lector!—, para insertar una pequeña curiosidad, que me llegó hace ya unos años.

El primer tomo del Quijote fue impreso en la imprenta de Pedro de Madrigal, regentada desde su muerte por su viuda, María Rodríguez de Rivalde, aunque quien figuraba comercialmente como responsable fuera su yerno Juan de la Cuesta, el nombre que nos resulta familiar a casi todos. Se publicó en 1605, pero, naturalmente, los ochenta y tres pliegos de que constaba empezaron a imprimirse con anterioridad, en el verano de 1604, o quizá antes. La licencia es de septiembre y la impresión debió de terminarse hacia noviembre, porque el testimonio de erratas tiene fecha de uno de diciembre. Hubo que esperar, sin embargo, la Tassa, la fijación del precio, que se rubricó el veinte de ese mismo mes. La composición final todavía requirió algún tiempo y el libro apareció por fin a primeros del año 1605.

Antes se debieron de hacer algunas pruebas, de algún pliego o partes, y en una de ellas estaba la portada, con fecha todavía de 1604. Esa hoja, impresa sólo por una cara, se encontró envolviendo un legajo de manuscritos, que no tienen nada que ver con el Quijote. Estaba arrugada y con la tinta algo borrada, pero fue “amorosamente lavada, cuidadosamente planchada y orgullosamente reproducida”. Una de estas reproducciones, numeradas, me llego a mí y la ofrezco hoy como simple dato curioso a mis lectores. La fecha que aparece es 1604.

He obtenido estos datos de uno de los envíos periódicos, Aguinaldos, nº 8, de Gráficas Almeida, imprenta madrileña de más de sesenta años, situada en pleno barrio de las Letras, no lejos de donde vivió Cervantes y de donde se imprimió por primera vez el inmortal libro.