28 de septiembre de 2014

Nombres de los Países Bajos


Querría hablar sobre lo que los holandeses, con inteligencia y esfuerzo, han hecho en su pequeño país. Cuando ya toda la información está en Internet, cuando se puede tener acceso a millones de fotos de cualquier parte del mundo, resulta casi injustificable escribir crónicas de cualquier viaje, salvo para ofrecer análisis agudísimos sobre alguna realidad especial, lo que no es ciertamente mi caso. Sin embargo, el caso de Holanda es un poco singular hasta en la nomenclatura y me permitiré alguna digresión.

Se ha dicho que todo el mundo fue creado por Dios, excepto Holanda, que fue hecha por los holandeses. En efecto, casi un 20 % del país es tierra que ha sido ganada a lagos o al mar; desde el siglo XVI, no se trata de algo reciente. Simplificando mucho, la tarea consiste en construir un dique que separe del mar y desecar luego el pólder (la palabra está en el diccionario de la RAE) conquistado. Los molinos de viento, que se ven todavía en los idílicos paisajes del país, fueron empleados para esta labor, entre otras. Holanda es un país muy bajo y llano, y sólo la mitad tiene una altitud superior a un metro sobre el nivel del mar; una cuarta parte está por debajo de ese nivel.

Daré ahora unos datos, por si ayudan a desenmarañar un asunto que es un poco lioso. En inglés se suele designar al país como Netherlands (Tierras bajas), un término que surgió en el siglo XV. Holanda (del Norte y del Sur) son dos provincias, de las doce que tiene el país. En el siglo XVII eran las más prósperas y de ahí la metonimia. El territorio entero, y lo que hoy es Bélgica, Luxemburgo y partes de Francia y Alemania, formaban los Países Bajos borgoñones, en los siglos XIV y XV. A finales del XV adquirieron su autonomía y fueron luego conocidos como las Diecisiete Provincias. La guerra de los ochenta años originó una división: Provincias Unidas, al Norte, que obtuvieron la independencia, y Países Bajos del Sur, que permanecieron  vinculados a la dinastía de los Habsburgo. Tras otras vicisitudes, en 1830 la actual Bélgica se separó de Holanda definitivamente. Hoy día, si alguien habla de los Países Bajos se refiere a Holanda. Flandes es una de las tres regiones que integran Bélgica y ha tenido también una evolución complicada a lo largo de la historia.

Por su peculiar geografía, las inundaciones han supuesto un riesgo continuo para los holandeses. En 1287, afectaron a Holanda y Alemania y causaron más de 50.000 víctimas. Mucho más recientemente, en el 1953, la rotura de varios diques en el suroeste causó más de 1.800 víctimas. A partir de entonces, el gobierno comenzó un vasto programa de protección, el llamado plan o proyecto Delta, que ha construido más de 13.000 kilómetros de diques, en el mar y en los canales y ríos interiores. El proyecto ha sido considerado por la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles como una de las siete maravillas del mundo moderno. Hay muchas fotos en la red.

Holanda es un país muy interesante. En mi opinión, y nos guste o no, representa el futuro al que se encaminan otras naciones europeas y occidentales. Tiene la décima renta per cápita mundial y ocupa el cuarto lugar en el United Nations World Happiness Report, que pretende medir la calidad de vida de los distintos países. Es una sociedad tolerante y liberal, en la que están legalizados el aborto, la prostitución, la eutanasia y el uso limitado de drogas. Fue la primera en admitir, en 2001, el matrimonio homosexual. Siendo un país pequeño, sus exportaciones de productos agrarios constituyen el 21% del total nacional, con un volumen que es el segundo en el mundo, después del de USA. Exporta también una gran cantidad de plantas, flores y bulbos, hasta las dos terceras partes del total mundial.

Los estorninos pintos holandeses (adjunto foto) son confianzudos y vi cómo te pueden quitar la comida de tu propio plato. No sé cómo serán los de otros países. No conocía yo el nombre de estos pájaros y pregunté. Me lo dijeron en holandés: spreeuw. Sobre la marcha alguien lo tradujo al alemán y de ahí al castellano: estornino pinto. Tienen la gracia de los gorriones, aunque son algo más grandes.