Palabras clave (key words):Fandango para
clave, mecanismos para hacer vibrar la cuerda.
En mi última entrada di el vínculo para Fandango, del padre Soler, ejecutado al
piano. Doy ahora otro para clave o clavecín (harpsichord), por si alguno prefiere la interpretación en este
instrumento: https://youtu.be/LMvgGUGn1-E. El artista es Rafael Puyana, un ilustre clavecinista
colombiano, muerto en París en el año 2013. Está ilustrado con un cuadro de
Goya, El quitasol, de 1777.
Ya dije que meterse con las diferencias entre los
diversos tipos de instrumentos musicales es tarea difícil, complicada. No
obstante, me gustaría insistir en la radical diferencia entre el clavecín —y
otros instrumentos relacionados, como el virginal, la espineta, etc.—, por una
parte, y el piano, por otra, en cuanto al modo de producir el sonido, de
inducir la vibración de la cuerda.
En el clave, muy utilizado durante los períodos
renacentista y barroco, las cuerdas son punteadas, rasgueadas, como en el arpa
o la guitarra. En estos dos últimos instrumentos se hace directamente, con los
dedos de la mano, mientras que en el clavecín la pulsación es indirecta y
mediante un mecanismo de cierta complejidad. Dicho mecanismo, a su vez, es
distinto del utilizado en el piano.
El piano fue inventado hacia el año 1700 por Bartolomeo
Cristofori, que lo llamó clavicémbalo col
piano e forte, aludiendo a su capacidad de producir sonidos de distinta
intensidad, suaves o fuertes, que deriva de su mecanismo peculiar para hacer
vibrar las cuerdas, distinto al del clavecín. Esto es muy importante porque
permite modulaciones acústicas que son imposibles con el clavecín. Luego se
llamó sólo pianoforte y finalmente el nombre se redujo a piano.
En las figuras que he escogido para acompañar esta
entrada, se ven claramente los dos mecanismos. En el caso del piano, la presión
de la tecla lleva a golpear la cuerda, mientras que en el clavecín la cuerda es
punteada por un pico de pluma de ganso, cuervo o cóndor, al que se llama
plectro, que protruye de una pieza de madera, llamada martinete, que es la que se
mueve al ser presionada la tecla. La acción se asemeja a la de hacer vibrar la
cuerda en la guitarra mediante una púa. El volumen, la intensidad, del sonido
apenas varía con la fuerza que se ejerza sobre las teclas, cosa que no ocurre
con el piano. A cambio, el clave tiene una sonoridad metálica, un regusto
antiguo y exótico, que lo puede hacer muy atrayente.
En el clavicordio —con el clavecín los dos instrumentos
de cuerda más importantes desde el siglo XV al XVIII—, aunque el nombre pueda
inducir a error, el sonido de la cuerda se produce por percusión, como en el
piano. Aquí se trata de una pieza de metal, llamada tangente, que golpea directamente,
sin recubrimiento, la cuerda, al ser accionada la tecla. En el piano, la pieza
que percute la cuerda, el martillo o macillo, está revestida de cuero o
fieltro. En el clavicordio, el sonido varía también según la presión ejercida
sobre la tecla, pero por su mecánica tiene poca intensidad y no puede
utilizarse en unión con otros instrumentos o para acompañar a la voz. En
realidad, fue usado sobre todo para tocar en solitario o hacer prácticas con
él.
Muestro dos figuras, tomadas de Wikipedia, que ilustran
el mecanismo que induce la vibración de la cuerda en el clavecín y en el piano.
Se intuye fácilmente cómo uno de ellos, el del piano, es capaz de modificar la
intensidad del sonido, según la presión que se ejerza en la tecla.
Piano, percusión
Clave, punteo
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